Vuelven los camperos a La Rosaleda

Con la tan ansiada nueva normalidad se van recuperando tradiciones y servicios del pasado

El periodo de la pandemia ha hecho cambiar muchos hábitos en la vida cotidiana. El fútbol no ha sido ajeno a tantos cambios y, hasta hoy, ha ido amoldándose a la situación. Prohibición de comer, uso obligatorio de mascarilla, consignas cerradas o limites de aforo, han sido algunas de las limitaciones sufridas en el feudo de Martiricos.

Con el avance de la vacunación y la mejoría de la pandemia, se ha ido recuperando parte de esa normalidad. Hace unos meses se recuperaba el aforo completo permitido, y a su vez se iban “aflojando” las restrictivas normativas impuestas por la Junta de Andalucía.

La noticia más esperada ha llegado a las 10 de la mañana de hoy. En la previa del partido ante el Sanse, el club blanquiazul ha anunciado “pasos definitivos hacia la tan ansiada nueva normalidad”. Esos pasos son la vuelta del servicio de bares, la apertura de las consignas y permitir introducir alimentos, bebidas e incluso elementos prohibidos como las bufandas.

Esto, y el horario tardío, hace que sean muchos los aficionados malaguistas que en la fría noche de este primer jueves de noviembre, recurran al malagueño campero, o como bromeaban algunos aficionados el bocadillo de chorizo. Respecto a esto, el club en redes sociales ha mencionado que se vuelve a la situación previa al Co-vid, por lo que seguramente volverán las pipas, golosinas y demás snacks habituales en La Rosaleda.

Otro de los gestos llevados a cabo por el club que dirige José María Muñoz es la vuelta del escudo a las RRSS. Con la llegada de la pandemia, el clásico logo malaguista fue reemplazado por un diseño conmemorativo en recuerdo de los fallecidos por la enfermedad. Hoy ha vuelto el escudo blanquiazul a protagonizar las cuentas malaguistas.

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