OPINIÓN | RCD Mallorca, en busca de los goles perdidos.

El gol es el orgasmo del fútbol. Como el orgasmo, el gol es cada vez menos frecuente en la vida moderna.” Esta frase que escribió el poeta uruguayo Eduardo Galeano define a la perfección el sentimiento de la afición del Mallorca, que otro domingo más no pudo celebrar un gol de su equipo.

Los dos primeros partidos del Mallorca han acabado sin que ninguno de los jugadores haya experimentado el placer y la liberación que provoca el balón cuando toca la red. Lejos de eso, han concluido sin ni siquiera ocasiones certeras. Solo acercamientos que nunca crearon peligro y con la sensación de que al equipo balear le cuesta horrores generar fútbol en ataque.

En el partido ante el Rayo Vallecano el gol se quedó demasiado lejos. Los bermellones ni pudieron ni intentaron conseguirlo y cosecharon una derrota que dejó la cabeza del aficionado llena de dudas. En el segundo partido el equipo consiguió plasmar su juego, haciéndose con el balón y dominando ante la mejor plantilla de la categoría. Pero una vez más el dominio no se convirtió en resultado y el gol volvió a escabullirse para los de Luis García Plaza. El empate ante el Espanyol dejó brotes verdes, pero también la sensación de que por muy buenos que fueran los preliminares al Mallorca le cuesta horrores llegar al orgasmo.

Por si la situación no fuese ya suficientemente oscura, el jugador estrella y delantero titular del equipo se ha borrado. Ante Budimir, que la pasada campaña cosechó 13 dianas, ha expresado su deseo de salir del club. Su entrenador lo ha apartado hasta que se resuelva su futuro. Está claro que el Mallorca tendrá que fichar un delantero que sustituya al croata. No obstante, mientras no se resuelva este enquistado culebrón, se antoja complicado que la entidad balear pueda asumir la contratación de un atacante de nivel. La consecución del gol se presenta como un rompecabezas muy difícil de resolver.

Aún es pronto, los fichajes de Murilo de Souza y Jordi Mboula ilusionan a los aficionados. La idea de juego de Luis García Plaza empieza a cristalizarse en el terreno de juego. Y la defensa del Mallorca presenta una solidez envidiable. Solo falta que el cuadro balear comience a generar peligro en las postrimerías del equipo rival. El domingo ante el Sabadell, el equipo bermellón tiene la oportunidad de volver a vivir ese éxtasis que provocan el gol y la victoria. Veremos si esta vez lo consiguen o se vuelven a quedar en un gatillazo.

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