Opinión| Que bonito es…

Como dice el cántico, que bonito es ir al estadio a animar a tu equipo. Gracias a dios, este sonido, y otros muchos, volverá a sonar en La Rosaleda. Aunque parezca mentira, esa rutina que teníamos olvidada volverá, bendita rutina. El quiosco Manolo empieza a ponerse de gala para recibir a los malaguistas y los “puestecillos” empiezan a montar sus mesas con chucherías y las neveras con refrescos, porque vuelve el público a La Rosaleda.

No volvemos todos, ni mucho menos, varios son los malaguistas que nos han dejado durante esta pandemia o los que se encuentran luchando contra el propio virus. Todos vamos a echar en falta a alguien en “nuestra Rosaleda”, como dice el pasodoble de “Paco Susi”.

Pero gracias a dios, o a quien cada uno le rece, se puede volver a decir eso de “que ganas de que llegue el domingo para ir al tempo”, o el ya clásico “otro partido en lunes” acompañado de algún piropo al señor que pone los horarios.

La realidad es que hemos sufrido, llorado y reído en cada uno de esos asientos. Hubo un tiempo, en el que esa gran estructura de cemento rugía y asustaba al más feroz de los leones e incluso hizo llorar a algún que otro dragón aquel 13 de marzo de 2013.

Vuelven los fieles malaguistas, los viento y marea, los +viento y marea, además de “la santa madre que los parió a todos” y les hizo malaguistas, porque aunque la situación haya hecho de las dos últimas campañas de abonos un caos, la afición ha respondido.

Nos van a poner trabas, que si porcentajes reducidos, certificados, miles de “trámites” para volver, pero este sábado vuelve a rugir Martiricos y lo hará con un puñado de malaguistas.

El primer día será ilusionante, habrá que tener mucha precaución y sobre todo valorar lo que ha costado llegar hasta aquí. Porque, aunque nuestro vecino de asiento este a 2 metros y no podamos abrazarles, lo hemos conseguido. Hemos vuelto.

Así que como dice el cántico, grita conmigo “Que bonito es, cuando salgo de casa, para ir al estadio, a animar a mi equipo”

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