OPINIÓN | Hasta la última gota

Tras solo una temporada el RCD Mallorca volvió a abandonar el pasado mes de julio la máxima categoría de nuestro fútbol después de dos años de ensueño para el conjunto balear. El Mallorca de los últimos años se podría describir como inestable, desde el descenso en 2013 el club sufrió malas temporadas en Segunda División que a la postre llevarían al infierno de la 2ªB. 36 años más tarde el Mallorca volvió a jugar en los campos de barro y de césped artificial, 36 años en el fútbol profesional que dieron para mucho: una Supercopa de España, una Copa de S.M. el Rey, varias participaciones en competiciones continentales y una final de Recopa de Europa en 1999 en Villa Park (Birmingham) ante la Lazio.

Lo que no sabían en aquel momento los mallorquinistas es que ese paso atrás iba a devolverle la ilusión a una afición que acompañó al equipo en Segunda División B y esa unión entre grada y jugadores propició la vuelta, tan solo un año después, a Segunda División. Todos conocen lo que pasó después, año buenísimo en 2ª División que se redondearía el ascenso a Primera División tras remontar un 2-0 al RC Deportivo de la Coruña en el playoff de ascenso.

Tras un año malo en Primera División en el que no se logró la salvación, el Mallorca encara una nueva temporada con un optimismo que parece que ha llegado para quedarse después de muchos años malos. El objetivo del Mallorca no es otro que volver a Primera División lo antes posible. Luis García Plaza encabeza el nuevo proyecto bermellón, el míster cuenta con la confianza de Pablo Ortells y con amplia experiencia en la categoría, la sombra de Vicente Moreno es alargada, pero en la isla vuelven a estar ilusionados y el entrenador es consciente del objetivo. La plantilla ahora mismo es larga y se avecinan cambios, aún así, sabiendo que muchos de los que jugaron en Primera División se quedarán en la isla, es difícil pensar que el Mallorca no tenga un equipo competitivo que le permita luchar por ascender. Dani Rodríguez, Aleix Febas, Antonio Raíllo, Manolo Reina y Lago Júnior son algunos de los nombres que parece que se quedarán una temporada más y que ya han demostrado competir en la élite y que saben jugar partidos decisivos. Más allá de esos nombres, jugadores como Stoichkov, Budimir, Baba o Valjent son duda y seguramente tendrán ofertas para irse, si el Mallorca logra mantener al menos a dos de ellos será un equipo muy a tener en cuenta.

El Mallorca tiene que hacerlo otra vez, este paso atrás tiene que servirle para demostrar la experiencia que han adquirido sus jugadores y seguir con el proyecto que tienen en su mano Robert Sarver, Andy Kohlberg y Steve Nash, con un gran nombre en el baloncesto norteamericano que ahora quieren trasladar al deporte rey en España. Luchar hasta la última gota, esa es la premisa para esta temporada, todo lo demás llegará solo.

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