MERCADO | ANDONI IRAOLA COMO VACUNA EN VALLECAS

Andoni Iraola Sagarna, 38 años, natural de Usúrbil (Guipúzcoa), es el elegido por el Rayo Vallecano para entrenar el sistema inmunológico de una plantilla que necesita algo más que un lavado de cara. Tras un preocupante, pero habitual, silencio tras la finalización de la temporada, parece ser que el objetivo de la dirección deportiva rayista era acabar la semana con entrenador para la próxima campaña, y había empezado a manejar una serie de nombres que salieron a la luz pública los últimos dos días, donde aparecieron otros cuatro aspirantes (López Muñiz, Jon Pérez Bolo, Víctor Sánchez y Luis Miguel Ramis).

Pese a los supuestos deseos del club por agradar a un sector bastante amplio (y activo en redes sociales) de la afición, que veía con buenos ojos el regreso de Jon Pérez Bolo al club, éste no pudo materializarse debido a la ya habitual costumbre del máximo mandatario rayista -Raúl Martín Presa- de no abonar (ni siquiera negociar) las cantidades fijadas en cláusulas de rescisión. En Vallecas, todos saben que cuando la situación es a la inversa, esas cláusulas ganan en importancia. En fin.

De cualquier forma, el técnico vasco va a encontrar un organismo afectado por un virus: el que ha hecho creer en los últimos años que con cesiones se puede hacer camino desde la Segunda División hacia La Liga Santander. Y no.

Un virus que ha hecho creer que los años de gloria que Paco Jémez dio al club, podían seguir alimentando la pasión de la afición y el buen juego. Y no.

Un virus, en definitiva, que pretendía hacer de la mediocridad la gestión estrella de una dirección deportiva que, ya con la figura de Ramón Planes, tenía un perfil muy bajo.

El reto de Iraola pasa por confirmar que el undécimo puesto en su debut con el Mirandés en esta Liga SmartBank no ha sido casualidad, y pasará también por confirmar lo que todos los analistas han destacado como una de las revelaciones en los banquillos. Pronto sabremos si el espíritu competitivo que enamoró en Miranda de Ebro y que logró mostrar una plantilla rocosa, uniforme y ágil puede trasladarlo a la franja vallecana.

Parece pues, que el Rayo Vallecano sigue vivo (la sequía informativa era abrumadora). Ahora queda por ver cómo se hace cargo de sus propios retos como entidad. Por si alguien se extraña, un gran número de aficionados rayistas daban anoche el pésame al técnico vasco por su fichaje (tirando de ironía para aludir a la gestión de Raúl Martín Presa). Vallecas merece las infraestructuras de un estadio del siglo XXI, merece que su equipo femenino no sea anulado y silenciado, merece que se explique porqué y cómo se trata y se despide a los entrenadores de la casa (Jémez ya salió explicando que llevaba meses sin hablar con el mando único). Esto, en otro capítulo. Bienvenido Iraola.

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