Eterno 11

Luchar. Del latín luctāri. Sinónimos recogidos en la RAE ‘contender o pelear’. En esa recogida, la ausencia de tu nombre: Aday

El sinónimo de luchar que conocemos en Girona, es su nombre. Nunca darse por rendido. ‘Never give up’, cómo dicen por otros lares. Dar hasta la última gota de sudor de tu ser.

El fútbol seguirá siendo un deporte, pero si fuese una guerra, se necesitan guerreros dispuestos a luchar por el triunfo y un guerrero al que me llevaba serías tú.

Francisco Aday Benítez Caraballo llegó siendo un chaval en 2014, dispuesto a comerse el mundo, luchando por poner en el mapa al equipo que a la larga se acabaría convirtiendo en el amor de su vida. Llegó al fútbol profesional habiendo hecho triunfar a dos equipos cómo el Sant Andreu y l’Hospitalet, pero no había escrito su mayor éxito todavía.

Después de un paso fugaz por el Tenerife, conoció su hogar, dónde siempre se le querrá por todo lo que ha dado por este escudo, dando todo por ponerle en la cima. Un 2017 consiguiendo el ascenso a la máxima categoría, la Primera División española pudo disfrutar de 31 partidos de desgaste máximo, incluso de 2 goles del caballero. Un jugador que para ser defensa, ha sido bastante limpio, recibiendo una única expulsión con el equipo de sus amores.

Dejando a un lado algo que únicamente son números, me gustaría dedicarte estas líneas cómo agradecimiento.

Se suele decir que esto es un simple deporte, pero se equivocan.
Los mismos que adoran el simple deporte crítican al que da todo partido a partido, pero se equivocan.
Llegaste para hacernos felices y tú nunca te equivocaste.
Un jugador que sólo con esfuerzo, honor, humildad y respeto hacia un equipo, muy mal lo tiene que hacer para ganarse el cariño de todos los aficionados de ese equipo. No es fácil de conseguir. Tú sí.

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Un jugador que a pesar del éxito, no se rindió a pesar de los múltiples fracasos, merece todo ese cariño y más. Cuándo esa afición peor estaba, Aday estaba ahí, ya no solo para defender el escudo, si no también para dar la cara en los malos momentos.

Te vas y a lo mejor no en las mejores formas, cómo deberían haber sido, pero para mí tú nunca te irás. Existe una diferencia entre marcharse irse y aquí veo un ejemplo claro.

Puedes marcharte sin dejar un legado, sin importarle nada a nadie, pero tú vete tranquilo, por aquí has dejado más que un legado, dejas amigos, dejas compañeros, dejas una ciudad que siempre, eternamente, o como quieras decirlo, siempre y cuándo nunca te olvides, de que este siempre será tu hogar.

Y esto solamente serán palabras, detrás de otras palabras y delante de nuevas palabras, pero estoy seguro de que nunca podrán lograr expresar lo agradecido que estoy por todo lo que has hecho por nosotros.

Gracias Aday.

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